(Sobre la visita del Papa Francisco a Bolivia)
En la época de Jesús, Israel era una nación pequeña y débil,
situada en medio de varios imperios con ejércitos poderosos. Cada vez que iban
a ser invadidos por uno de estos ejércitos, la tentación de esta pequeña nación
era buscar aliados con otros imperios para que los defiendan y ahí viene el
reclamo de Dios: “escuchen mi voz, así yo seré su Dios y ustedes serán
mi pueblo… pero ellos no escucharon…” (Jeremías 7, 23-24). Dicho en una sola
palabra, en este tiempo de Cuaresma, “CONVIÉRTANSE”. Pero el
pueblo no escuchó.
Y pensar que el Papa Francisco ha pedido “pastores con olor
a oveja”. ¿Qué estamos haciendo de esta espera de la llegada del Vicario de
Cristo? Me cuestiona la poca reacción de parte de todos como Iglesia. Que hay
cuestiones de logística, está bien, de protocolo, ni modo; pero esto “¿es
una visita verdaderamente pastoral o una visita simple y sólo diplomática?”
La gente, el pueblo, las
comunidades están a la espera de la llegada del pastor de nuestra Iglesia
Católica, el Papa Francisco. Pero cuando esta noticia lo anuncia y lo dice una
persona que se dice católica, pero que no es Iglesia, pierde su sentido y su
razón. ¿No será que los cristianos (es decir los católicos), también tenemos que
oler a ovejas? Tenemos que evangelizar para que nuestro pueblo, es decir, la Iglesia,
no se convierta en un turista, sino que sea un verdadero discípulo y misionero
que: “sepa
dar la vida entera y jugarla hasta el martirio como testimonio de Jesucristo”
(“La Alegría del
Evangelio” nro. 24).
Como decía en su título, alguna vez, la hoja dominical: “Convertidos,
en constante conversión”. Cristianos nuestra formación es
Permanente. Busquemos a Jesús, llenémonos de su caridad, de su misericordia y
recordemos lo que Él nos ha dicho: “El que no está conmigo, está
contra mí; el que no recoge conmigo desparrama” (san Lucas 11, 23). No
existe campo neutral. Abrámosle las puertas a Jesús y dejemos que Él entre en
nuestras vidas con toda su fuerza, porque podemos caer en el error de
comportarnos: “como controladores de la gracia y no como
facilitadores, pero la Iglesia no es una aduana” (“La Alegría del Evangelio”
nro. 47). Es mejor, para esta visita del Papa Francisco: “ser
audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras,
el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades” (“La Alegría del Evangelio”
nro. 33). Es tarea de todos, claro que sí, feligreses y pastores.
Rezamos para que nuestros pastores, en Bolivia, sean audaces y creativos, ante
los lobos de este mundo.
Con la visita del santo Padre, el Papa Francisco, queremos
renovar nuestra Fe, no queremos que se paralice o se enfríe. “Que
no sea una visita protocolar, sino una verdadera visita pastoral, una visita
con olor a oveja”.
Pbro. Ysrahel Villegas Domínguez
Parroquia Nuestra Señora del Valle
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